Melancolía
El viejo sentado allí mirando por la ventana viendo como la vida avanza y lo de fuera de manera imperceptible mutando como si el tiempo pasara. Observa él como caen las gotas de la lluvia que acaba, el viento las mueve por el pavimento húmedo ayudando a su transformación y polvo es lo que queda mezclado con el agua caída, todo un barrial caos pasajero como la propia vida.
Observa el viejo el cielo enrojecido como si se avergonzara de haber lagrimas derramado, ocultándose tras sus cortinas de nubes que se disipan dejando pasar los últimos rayos de un sol que pronto renacerá haciendo día en otra parte.
Un bello ocaso y para el viejo ya es tarde.
Al lado suyo lo calienta el fuego de un brasero, el aire también de sus pensamientos, toda una ronda de los elementos ¿Cómo sentirlos aparte si es tan suyo, tan nuestro?
Con sempiterna calma y paciencia, el viejo abrigado por su silencio mira afuera lo que hay dentro, para él lo observado es su propio espejo.
Quizás no era él un viejo en aquel momento, no cumplía años simplemente se hacía un poco más eterno y su imaginación hoy su recuerdo.
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