El diálogo de los sentidos

Estaba el ojo un día conversando con el oído, ambos aburridos decidieron cambiar sus sentidos y así el ojo escuchando y el oído mirando su sino por un rato han trocado. Y abriendo el dialogo el ojo le dijo al oído.

–Amigo oído, concha acústica y auditivo aparato, tú no has visto todo lo que podrías haber oído, que bellos colores son los que te has perdido.
–Y tu ojo, cóncavo benemérito órgano, que bellos sonidos ver tu no has logrado, sonoros son los paisajes que he observado y tu no has podido escucharlos.
–Oído, las palabras son sinfonías de colores.
–Ojo, de colores son los sonidos y las conversaciones

Sorprendidos ambos estuvieron detenidos en su conversación, reflexionando sobre su experiencia luego se sintieron arrobados.

–Que belleza oído lo que escuchas, es mas real que lo por mi visto. Lo que yo veo esta al revés y nunca se entiende.
–Más bello es lo que contiene tu sentido ojo querido lo que se oye no se escucha en su profundidad completamente.
Y al unísono ambos suspirando dijeron –¡ay, si alguien entendiese!
–Nada realmente se contempla –agrega el ojo apesadumbrado– y tú si lo valoras.
–Nada realmente se escucha –con pesadumbre replicando el oído– y agradezco lo que mencionas.

Ambos compartiendo entregando mutuamente a cada uno sus miradas y sus escuchas, tan extasiados uno con otro se encontraba que el tacto se hizo presente y agregando les anuncia.

–Amigos, aquí, soy yo la mano y quiero agregar algo, ¿me ves?, ¿me escuchas?, yo represento al tacto, suaves son sus comentarios sentirlos puedo y con lo siguiente quiero valorarlos y decir lo que me ha tocado.
Considero que, de ambos, puedo yo tomar algo, me quedo con lo que han hablado y les digo sinceramente para ustedes, para ti ojo, primeramente: quien tenga oídos y para ti oído: quien tenga ojos, a ambos les digo lograron transmutar sus sentidos, sus valores. Desde hoy pregonar he decidido que ha llegado el momento en que el mundo se detenga y comience por el ojo oír y con el oído mirar e intentar así trascender el sentido habitual. Cuantas verdades logra cada uno encontrar en aquello que no tiene ¿no se trata de eso la complementariedad?

Oído y ojo ambos quedaron encandilados y atónitos con lo que la mano en representación del tacto decía, tanto fue así que el corazón latiendo a los tres su comentario agrega.

–Queridos, soy yo el proyector de todo aquello, soy diástole y sístole, tan abierto como cerrado, por mi pasa el recuerdo y el tiempo, como reloj, voy marcando. Aquello que oyes oído y ves tú, ojo es en parte y no el todo, recuerden ambos, y tu también mano, que más es lo que no se ve ni se oye ni se toca, ni siquiera se tiene conciencia que es y lo podríamos definir simplemente como realidad. Desde el origen es el ser ignorante y lo que sabe, nada más es una parte. Por lo tanto y desde ya les digo, y por favor, no se lo mencionen al cerebro que ya mucho la ciencia moderna de soberbia lo alimenta, no es ni razón ni emoción, ambas unidas dan paso a la intuición y los sentidos son más allá de cinco, pues son uno. El cuerpo piensa, imagina y sueña, en verdad las cosas vienen imantadas a él y buscan sentido y todo aquello se sucede. La persona declara soberbiamente que piensa, mas piensa que piensa, ilusión pasajera e intrascendente, pues a ella todo lo que le rodea le acomete. –y continúa diciendo– la vida es una inspiración y todo lo que esta en ella es una metáfora a de ser interpretada, es una poesía, una sinfonía, una suave seda que no se logra alcanzar si no se indaga, si no se contempla. La realidad es una fantasía y son los niños y los viejos aquellos que logran maravillarse con los detalles, los pequeños detalles que son la magia, una parábola que es esta vida.

Y así la noche por fin cayó y siguieron en un dulce sueño esta conversación, tan real el sueño, tan fantástica que es a veces la vigilia.

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