Por si por otros, por otros para si
Si logras escuchar bien, abre los ojos, ya sabes tu nombre y deja preguntar, solo si puedes un poco de tiempo a ti mismo darte…
¿así como tanto pides de la vida, qué haces hoy para legarle algo a esta y que tú nombre más tarde recordado en alguna lápida sea?
Recuerda que la propia limitación nuestra a nosotros nos invita acceder al ilimitado universo del ser y que el camino sea aprender.
El contenido es infinito dentro de lo finito que se habita, se le llama yo y superado ha de ser.
La rosa del rosal, la abeja del panal, el grano del arrozal, el fuego que incendió Roma y el encendido en el hogar, el aire que respiras ella y él ambos en su propio lugar, el agua en que te bañas y la que beberás, y a cada paso la tierra, la misma que muchos han hecho de esta a lo largo de generaciones su hogar. Todo aquello uno y lo mismo, ¡observa! ¿No parece esto ya abundante?
haz propio de ti un espacio en este lugar, pues opción ha de ser: expectante o comenzar a jugar, intervenir y hacerlo realidad, ¡Apoderar! Sin dogmas ni doctrinas devela lo que en ti yace y deshazte de una vez de las expectativas, sé acción, efecto de la causa.
¡Errar es el error!, ¿éxito y/o fracaso? tan solo mirar la vida desde distintos grados, uno y lo mismo, no pienses, discierne: no te identifiques por una vez con tu problema y ve que sucede.
Antes de que la vida clame y pida de ti, comienza dando tú el primer paso, solo así el mundo puede, a partir de tu cambio, modificar, trascender, transmutar, devenir, develar; Imagínalo así y sé un instante cómo el campesino comienza por tu tierra labrar antes de sembrar y así cosechar, pues la cosecha sin la semilla deviene esta tierra en baldía.
Por último, si quieres que traigan la luna a la tierra y esta esté a tus pies, brota y has que madure en tu jardín aquella secreta flor qué hay en ti. Simplemente que llegue un poco de cosmos dentro de este caos y que el oficio sea servir, por si por otros, por otros para sí.